Celebra el talento de grandes mujeres compositoras cuya música merece resonar en cada rincón.

* Cuarteto en Sol menor de Emilie Mayer, una joya llena de profundidad y emoción.

* Suite para orquesta de cuerdas en un movimiento de Amy Beach, una obra vibrante que captura la esencia de su genio creativo.

* Cuarteto de cuerdas de Fanny Mendelssohn, presentado en una exquisita versión para orquesta de cuerdas, que destaca su legado excepcional.

Desde la antigüedad hasta bien entrado el siglo XX, las normas sociales y culturales restringieron el acceso de las mujeres a la educación musical formal, la interpretación pública y, especialmente, la composición. En muchas épocas, se consideraba inapropiado o incluso escandaloso que una mujer se dedicara profesionalmente a la música, relegándolas a menudo a roles secundarios como intérpretes privadas o maestras de canto, mientras que la creación musical y la dirección eran dominios casi exclusivamente masculinos.

Compositoras cuyos trabajos se presentarán en este concierto son ejemplos claros de estas luchas.

Fanny Mendelssohn, por ejemplo, poseía un talento equiparable al de su hermano Felix, pero las expectativas de su familia y la sociedad de la época la llevaron a publicar pocas obras bajo su propio nombre, e incluso algunas de sus composiciones fueron atribuidas inicialmente a Felix.

Emilie Mayer, una de las primeras mujeres en componer sinfonías en el siglo XIX, tuvo que superar prejuicios de género para ser tomada en serio en un mundo donde los críticos y editores favorecían abrumadoramente a los hombres.

Amy Beach, aunque logró un éxito notable en Estados Unidos, tuvo que abrirse camino en un entorno que cuestionaba constantemente la capacidad creativa de las mujeres.

Muchas obras de compositoras fueron olvidadas tras su muerte, excluidas de los cánones musicales y raramente interpretadas, perpetuando la idea de que la música "seria" era una esfera masculina.

Por eso, es tan significativo que la Orquesta Metropolitana de Saltillo programe e interprete obras de estas compositoras. Al hacerlo, no solo se rescata su legado del olvido, sino que se desafía la narrativa histórica que ha minimizado sus contribuciones.

 Interpretar estas piezas es un acto de justicia cultural: permite que el público moderno aprecie la calidad y originalidad de sus creaciones, demostrando que el genio musical no tiene género.

Además, visibilizar a estas mujeres inspira a nuevas generaciones de músicas y compositoras, mostrando que sus voces también tienen un lugar en los escenarios del mundo.

Este concierto es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la diversidad en la música y para celebrar la resiliencia de estas artistas que, a pesar de las adversidades, dejaron un impacto imborrable.

La Orquesta Metropolitana, bajo la dirección de Natalia Riazanova, no solo ofrece una experiencia artística excepcional, sino que también contribuye a reescribir la historia de la música con un enfoque más inclusivo y equitativo.